Annie “Londonderry”, nacida como Annie Cohen Kopchovsky, viajaba en su bicicleta con una muda de ropa y un revólver con culata perlada. Esta mujer fue nada más y nada menos que la primera mujer en recorrer el mundo en bicicleta. Todo comenzó con una apuesta con dos miembros de su club en Boston. El reto consistía en dar la vuelta al mundo en bicicleta en 15 meses y, el premio eran 5.000 dólares de finales del siglo XIX. La aventura era un auténtico examen a las habilidades de una mujer para valerse por sí misma. A pesar de no haber montado antes nunca en bicicleta, Annie salió pedaleando de Boston y, tras atravesar ciudades como Nueva York, Chicago, París, Marsella y llegar hasta Egipto, Jerusalén, Singapur y otros países, retornó a su punto de partida entrando por San Francisco, Los Ángeles y El Paso y demostró, no solo superar con creces el reto, sino convertirse en una emprendedora deportista y trotamundos que se reinventó a sí misma como la atrevida “Annie Londonderry”, nombre que por cierto tomó prestado de su patrocinador.

Nuestra joven heroína y librepensadora enseñó al mundo que estaba sobradamente capacitada para hacer cualquier reto que un hombre pudiera llevar a cabo y, si ella sobrevivió a su aventura viajando ligera de equipaje, qué mayor reto, ladies and gentlemen, que consigamos todos nosotros algo más sencillo como lograr hacer una escapada de finde con lo justo y necesario dentro de una bolsa estilosa que nos acompañe en el maletero del coche o en el compartimento para maletas de un tren.

Una azotea con sus vistas en una gran ciudad o sentarse alrededor de un fuego en medio del bosque, hay una marca de bolsas y mochilas de viaje que dice que el espíritu viajero debe llenarse siempre de historias por compartir, sea cual sea el escenario, claro que si es bajo la luz de la luna, mucho mejor. Recordar historias del pasado, de nuestra infancia, volver a vivir momentos de locura maravillosos con amigos, ese en realidad debe ser el espíritu que todo viajero debe meter en la mochila antes de emprender su aventura. Como las mil y una historias que seguro Annie contó después a su familia y al mundo entero tras su travesía mundial.

Así que ya habrán adivinado que el boletín de esta semana habla de aquellos artículos de viaje que nos permiten escaparnos casi con lo puesto un fin de semana. Bolsas ligeras y flexibles que resultan más cómodas de llevar en tren, autobús o coche y nos permiten llevar lo imprescindible a la nieve, al campo o a cualquier pueblo o ciudad por descubrir. Las escapadas invernales son la mejor terapia para desconectar.

Para escapadas de aventura, más tipo excursiones, lo mejor son las mochilas, aunque recordando siempre que no es aconsejable ir muy cargados. Este equipaje nos permite transportar todas las pertenencias a la espalda, dejando las manos libres para llevar un mapa o una cámara de fotos.

Pero el equipaje tampoco escapa a las modas. Ahora se impone la comodidad, la seguridad y, of course, el estilo en las piezas que elijamos para hacerlas nuestras compañeras de viaje ideales.
Por lo que, como les vengo contando, una vez más, otro artículo publicitario y el estiloso travelling style se dan la mano para hacer campaña juntos.

 

 

 

 

 

Y recuerden, si Annie Londonderry viajó casi con lo puesto, créanme, aunque nos cueste elegir, podemos ser capaces de viajar sin aquellas pesadas maletas que aterrizaban en los andenes de una estación cualquiera.

 

Cristina ÁLVAREZ

2018-11-16T13:20:02+01:00