Seguro que hace unos años la palabra les podía sonar un poco rara, pero en la actualidad, más conocedores todos de los gustos nórdicos, ya sabemos que el término tiene su origen en Noruega allá por el siglo XVI y sus abanderados son nada más y nada menos que los que se exportan como el país más feliz del mundo… los daneses.
Y algo tendrán cuando lo han acuñado y hecho suyo superando así a países como Islandia y Suiza en la ventaja de saber vivir mejor. Pero, ¿cómo traducimos la complicada palabra que se pronuncia “HOO-GUH” al castellano? En sí, no tendríamos un adjetivo que definiera la amplitud de lo que este fenómeno abarca. Los ingleses lo traducen por “cozy” significando algo muy acogedor y, realmente lo que enseña es eso, el valor de saber vivir rodeándote de cosas agradables, cálidas y reconfortantes. Que no significa ni mucho menos que sea mediante una interminable lista de artículos caros o de lujo.
Si yo les preguntara ahora, ¿cuál es su tarde perfecta de invierno de un sábado cualquiera con un tiempo desapacible? Estoy segura que el 99% me contestaría que quedarse en el sofá de casa envueltos en una cálida manta, vistiendo nuestros pies con unos mulliditos calcetines, bebiendo un té calentito en una bonita taza de porcelana y viendo nuestra peli favorita o leyendo un buen libro o escuchando ese último vinilo comprado en El Rastro.
Pues de esto va, ladies and gentlemen, la filosofía “HYGGE”, de rodearnos precisamente de cosas que nos aporten paz, tranquilidad y bienestar y hacerlo, no solo en un fin de semana, sino que nos permitamos la condición a nosotros mismos de desconcectar cada día al llegar a casa. Y para esto hay una lista interminable de regalos “HYGGE” que hemos preparado esta semana en nuestro boletín, para que las marcas mediante artículos que transmitan esta manera de disfrutar de las pequeñas cosas, hagan de la publicidad un canal de buenas vibraciones envolviendo sus campañas de una relajación plena y armónica.
Ahora que estamos metidos ya de pleno en el otoño y que el invierno pronto hará su aparición, aportemos ideas para diseñar campañas de merchan que transfieran a nuestro público esa sensación de querer poner en práctica las buenas costumbres de nuestros vecinos del norte, pues son estas estaciones del año las más apropiadas para llevar a cabo la filosofía “HYGGE”. Rodeémonos de velas, de calentitos nórdicos para la cama, de mantas suaves y envolventes para el sofá, de menaje con bases y toques de madera, un elemento este último que aporta calidez a nuestro hogar, de agradables calcetines que nos permitan caminar descalzos en casa, de tazas de porcelana donde servirnos nuestra bebida caliente favorita y otros regalos que estamos seguros, le harán alcanzar el fenómeno “HYGGE”. Y, permítanme una sugerencia, el “HYGGING” si es acompañado, mucho mejor, es como rodearse de amigos alrededor del fuego de una chimenea. Esa sería la mejor traducción de esta cultura de saber disfrutar de nuestras casas y en especial, de nosotros mismos.
De nuevo, la publicidad y un estilo de vida propio se dan la mano para hacer campaña.

Cristina ÁLVAREZ
Forma parte del equipo de