Permítanme empezar por llamarlo MANDIL y no DELANTAL o APRON como lo llaman los ingleses, NAPERON, nuestros vecinos franceses o DAVANTAL en nuestra Cataluña. Me encanta la palabra MANDIL para definir a uno de los iconos de estilo de la ropa de trabajo que es todo un complemento actual de moda dentro y fuera de la cocina.
Y es que muy atrás quedó ya la época de finales del siglo XVIII donde el MANDIL se introdujo en las cocinas de los primeros hoteles, balnearios y restaurantes que aparecieron como establecimientos populares y donde, curiosamente, a esas cocinas y entorno no tenían acceso las mujeres, siendo ellas principalmente las que sí vistieron esta prenda más tarde, en otros tiempos donde lo que primaba era reunir a la familia entorno a una mesa de comida abundante allá por los años 40. Después de la Segunda Guerra Mundial y las privaciones de la Gran Depresión, el MANDIL se convierte en la Ámerica de entonces, en el símbolo de la calidez y hospitalidad que ofrece la matriarca de una familia ideal y símbolo de toda una nación.

Nos ayuda pues esto a definir esta prenda como un complemento cuya imagen tiene mucha fuerza, pudiendo ser incluso un indicativo de la situación económica y profesional de su usuario. Por ejemplo, los peluqueros ingleses usaban delantales a cuadros para hacer saber su oficio a sus posibles clientes. Por lo tanto, ha sido y es, el MANDIL, una prenda distintiva de los gremios y oficios desde la Edad Media, utilizada a lo largo de la historia por mayordomos, tejedores, herreros, hilanderos y sirvientas, cuyas familias prominentes donde estas últimas servían, gustaban de presumir de su servicio, vistiéndolas con mucha apariencia.

Y es ahora en pleno siglo XXI donde hemos vivido una vuelta triunfal del MANDIL que podemos enmarcar dentro de un movimiento culinario nunca antes vivido y de plena revalorización de la cocina, en parte esto, gracias al éxito internacional de los programas de cocina en los medios y a su gran difusión en redes sociales. Pero no olvidemos que es un complemento no solo de uso cerca de los fogones; este último movimiento mediático ha influído al crecimiento del uso del MANDIL en otras profesiones, llevándolo a reinterpretar antiguas modas vintage con una mirada al pasado que hace que forme parte del vestuario de la staff de una barbería o de la staff del bar dentro del hotel de moda donde tomarse una copa.


El MANDIL se reinterpreta y vuelve a diferenciar el uniforme de cada vez más profesiones y hace distinguirse a los locales más populares donde comer, tomarse un café o hacerse una manicura.
Con el boletín informativo de esta semana, nos unimos a estas corrientes de moda y les mostramos esta prenda utilizando todo tipo de telas que son confeccionadas en nuestros talleres y pensadas para cocineros y cocinitas, para camareros, peluqueros, barberos o para todo aquel que disfrute de las prendas bien hechas.

DEFINITIVAMENTE, EL MANDIL MUDA Y SE RENUEVA!

Cristina ÁLVAREZ

Forma parte del equipo de